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Si no vendes por internet, tu negocio podría extinguirse

La red ha abierto posibilidades para el comercio que antes no existían.

En los últimos 20 años, muchas cosas han cambiado en el mundo de los negocios y muchas de ellas tienen que ver con las novedades tecnológicas que hemos visto cómo se iban afianzando durante el período. En los últimos 20 años, internet se ha convertido en una parte fundamental e indiscutible de la vida cotidiana y se ha erigido en un elemento decisivo para tomar decisiones de compra, informarse sobre todas y cada una de las cosas que nos interesan, relacionarnos con nuestros conocidos o simplemente comprar.

La red ha abierto posibilidades para el comercio que antes no existían. Para empezar, internet ha cambiado el panorama de lo que es una estrategia acertada a la hora de conseguir llegar al consumidor. Hasta la aparición de la red, lo inteligente, desde el punto de vista empresarial, era crear productos que llegasen a un público masivo y que por tanto se vendiesen como churros. La red ha cambiado ese paradigma y ha aparecido la idea de la economía del long tail, la larga cola, que señala que gracias a la red los nichos de mercado se han multiplicado y, sobre todo, se han hecho más pequeños. Lo que se necesita ahora es llegar a mercados concretos y específicos, más que apostar por grupos de consumidores masivos.

Pero además de cambiar cómo se organiza el mercado, también se ha modificado lo que se espera de las empresas y lo que hay que hacer para poder triunfar. O incluso lo que hay que hacer para poder sobrevivir. Internet se ha convertido en una parte del juego y no se puede renunciar a ella si se quiere mantenerse dentro de la industria. Por ello, hoy en día, si no se vende en internet, se corre el gran riesgo de ver como un negocio podría extinguirse.

Los consumidores compran cada vez más en internet

Las pautas de comportamiento de los compradores han ido cambiando y cada vez son más los consumidores que emplean internet para hacer sus compras. La red se ha convertido en el espacio al que todo el mundo echa mano para comprar ciertas cosas, como puede ser el caso de los billetes de avión, las reservas de hoteles o los libros (sobre todo si hablamos de ebooks), pero incluso los terrenos en los que la penetración del ecommerce era más complicada, como el caso de la ropa, han conseguido hacerse con un mercado cada vez mayor y convencer a cada vez más consumidores. El ecommerce es ya de hecho el 5,9% del comercio mundial y la cifra crece año tras año.

En España, y según los últimos datos de Red.es, el número de habitantes de España que se conectaron a la red diariamente supera ya los 20,6 millones de personas de entre 16 y 74 años. Y las cifras de consumo en comercio electrónico de 2013 (las últimas que el organismo público ha hecho públicas) señalan que 17,2 millones de españoles ya son internautas compradores, con un gasto medio de 848 euros, lo que supone además un 3,9% más que en el año anterior.

La red es el primer lugar en el que se busca información sobre lo que se quiere comprar

Si se quiere llegar al consumidor no solo hay que tener en cuenta dónde compra cada vez más sino también a qué recurre cuando quiere informarse sobre las cosas que le interesa comprar. Muchos consumidores tienen en internet la puerta de entrada a los productos que les interesan y la emplean para investigar sobre lo que quieren o deben adquirir. Estar presente en el momento en el que hacen esa investigación es un elemento clave para poder llegar hasta ellos y convencerlos de que compren. El salto al ecommerce es por tanto una necesidad impulsada por los nuevos hábitos de los consumidores.

En internet es más fácil conseguir llegar a un mercado

En realidad, este punto no es más que una aplicación del concepto de la larga cola del que ya hablamos: internet ha dinamitado el mercado, que ahora se compone por diferentes segmentos minoritarios (consumidores a los que les gustan los cómics asiáticos, los que buscan cosmética orgánica, los que quieren lana de Perú, etc) más o menos grandes y más o menos mainstream, pero que han conseguido que su punto de interés, el mismo que no entraba en la lista de cosas que se pueden comprar en un centro comercial cualquiera, tenga de repente espacio para presentar su oferta.

Pero esta realidad no solo afecta a los consumidores en busca de productos más o menos raros, también tiene un impacto en los propios vendedores. Puede que una pequeña tienda de papiroflexia tenga una vida limitada y un alcance no muy elevado si se sitúa en una pequeña ciudad, pero si se abre al mundo en la red llegará a una amplia red de potenciales consumidores.

El consumo es ya internacional

Y es que ese el otro punto que el comercio electrónico ha creado: vender ya no es solo una cuestión local o de cercanía, se ha convertido en un elemento de visos internacionales. El comercio no llega solo a quien está en la misma localidad o a los domingueros que hacen escapadas para comprar. Ahora vender - y comprar - es algo completamente internacional, en el que los paquetes viajan desde cualquier país en el que esté el producto que se quiere comprar a otro en el que esté el consumidor que se quiere hacer con él. Vender ya no tiene fronteras y eso hace que la supervivencia sea menos complicada. Cuando todo el mundo es el potencial comprador, es difícil no llegar a un consumidor.

La red abre posibilidades que hasta ahora eran inexistentes o de éxito complicado

La red ha eliminado además muchos problemas que antes tenían las ideas de negocio. En cierto modo, la red ha hecho que toda idea de negocio tenga ahora una existencia más posible que la que tenía en el pasado. Internet hace que sea más fácil cruzar consumidores y vendedores y por tanto permite convertir en potenciales ideas a los que hasta ahora solo eran sueños difíciles.

Internet puede ser la alternativa al cierre

Los comercios más pequeños han echado la culpa a la crisis económica y a internet de ser quienes están empujando su desaparición. Posiblemente la primera tenga mucha culpa, pero la segunda es en realidad una oportunidad para evitar el cierre que causa la primera. El ecommerce no ha puesto fecha de caducidad al comercio tradicional, sino que más bien ha creado un entorno diferente en el que las firmas tienen que trabajar de otra manera. El comercio electrónico no es un enemigo sino un aliado potencial que puede ayudar a crear un nuevo terreno de juego y a sobrevivir en una situación que está siendo especialmente compleja.

El ecommerce permite crear una nueva oportunidad de negocio y por tanto se una alternativa al cierre. De hecho, hay quien ya ve en el comercio electrónico una oportunidad para todos los comerciantes que han tenido que cerrar durante la crisis económica para encontrar una nueva vida.

 

 

Fuente:
www.puromarketing.com

 

 

 

 

 
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